jueves, 4 de abril de 2013

Mis hijos, mis tetas y yo


Este tándem me ha dado (y sigue dándome) muchas alegrías y grandes anécdotas que antes ni me hubiese imaginado, porque cuando tienes hijos que toman teta todo puede suceder....

Para empezar descubres que tus tetas ya no son tuyas, no te pertenecen. El hecho de que las lleves tú es algo secundario, tan solo siguen en tu cuerpo porque no te las puedes despegar, pero no te hagas ilusiones, ahora deciden tus hijos sobre ellas; Tu palabra ya no cuenta.


Te das cuenta de que además han cobrado una importancia enorme, tanto que tú has pasado a segundo plano. Eso queda más que demostrado cuando la primera palabra de tu hijo es "tetaaaaaaa". ¡Ja! me río yo de toda la gente que me decía que aunque yo lo hubiese parido la primera palabra que decían los niños era "papá". Pues no, hizo el signo de teta con 7 meses y su primera palabra oral también fue "teta", ni mamá ni papá ni tonterías de esas, jejeje. Ahí quedaron aclaradas sin lugar a dudas las prioridades de mi pequeño... 

Luego, cuando de forma natural Javier decidió destetarse con 18 meses, pensé con nostalgia que ya no tendría esos momentos de complicidad que había cuando mamaba... Ay ilusa! Haberlos los hay, porque se ha destetado pero no pierde oportunidad en meter la mano por la camisa y tocarlas mientras se le escapa una risita picaresca y dice "la tetita mamá". 

De todas formas aunque tu hijo se destete tu sigues dando la teta, sí, sí, al osito Pin Pon, a la muñeca Lisa, al bebe Nico, Mickey Mouse, Pocoyo... Así me pase hasta que nació Adriana, alimentando a todos los muñecos que hay por casa. Y no solo juguetes, que incluso me tocó una larga conversación con Javier para hacerle entender que no, que nuestro gatito no quería tetita de mama!! Vamos, que aunque él se destete tú continuas con algún juguete pegado al pecho y escuchando como hace con la boca "chup chup chup".

Y qué sorpresa me lleve cuando hace pocos días se acerca y se dispone a apretar la teta con sus dos manitas para sacarme leche. Lo mejor de todo es que a la primera lo consiguió y dijo "toma Adriana, ya está lista la tetita". Vamos, que ni sacaleches ni nada, ¿el mejor extractor manual? Nada como un experimentado niño de dos años para poner a punto la toma de su hermana pequeña!!

Pero por si acaso quedaba algún atisbo de esperanza de sentirte como algo más que un par de tetas, queda rápidamente desechada cuando antes de irse a la cama viene y se despide con un beso de papá, de su hermana Adriana y de mi teta. "¿Y yo?" Le pregunto, "teta sí, mami no"... Ahí queda eso! Imaginad la cara de panoli que se me quedó...

En fin, que las tetas son de nuestros hijos. Así nos lo demuestran cada día con situaciones que jamás hubiésemos imaginado antes y nos hacen descubrir lo auténticos que son.


2 comentarios:

  1. Que bonita entrada! Me ha hecho reír y soñar a partes iguales... Reír con tus anécdotas y soñar con las que yo tendré! Mil besos!!

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    1. Muchas gracias Yurena! Me alegra que te hayas reído y espero que cuando tengas tus anécdotas las compartas también con nosotras! Besos

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