jueves, 18 de abril de 2013

Visitas y postparto.

El otro día mi amiga Almudena contaba que una de las recomendaciones de su doula era que a las visitas y familiares que se ofrecieran a ayudar, lo mejor era que le llevasen comida porque así ella podría despreocuparse de prepararlas. La verdad es que me pareció una fantástica idea y me sorprendió bastante porque no suelo oír esto a las mujeres de mi alrededor. En realidad es mas habitual escuchar el relato en el que la madre o suegra van a tu casa y te ayudan a atender a todas las visitas por compromiso que acudirán, como si aquello fuera una consulta médica en la que van pasando las "citas programadas" para tomarse el café y ver a la mamá y el bebé. Y aunque sé que lo hacen con la mejor intención y que es lo que han vivido como algo "de obligado cumplimiento", creo que estos convencionalismos impuestos por la sociedad no son lo que precisamente necesita la mujer puérpera. 



parto, embarazo, lactanciaDurante este periodo la mujer necesita olvidarse de todo para centrarse únicamente en ella y su bebe. Necesita tiempo e intimidad para conocer y enamorarse de su hijo, estar tranquila para establecer la lactancia materna de forma exitosa, descansar cuando lo hace el bebé, olvidarse del reloj, etc... Tener la casa a punto o estar presentable para recibir visitas es algo que puede esperar unos días.

En mi caso lo tengo más fácil porque toda la familia vive fuera y venir a vernos supone programar el viaje, así que al menos contaba con algo más de tiempo. Aún así, siempre fui sincera y pedí esos primeros días para nosotros. Sin visitas ni compromisos. Creo que es lo mejor para que la nueva familia se vaya conociendo. Quizá haya personas que puedan ofenderse porque ya están habituadas a ir de visita el primer día tal y como marca el ritual, pero si lo explicamos estoy segura de que lo entenderán y respetarán.

De todas formas también creo que hay visitas y visitas. Me explico: hay visitas que te dicen que cuando estés preparada que les avises para ir a verte y hay visitas que se presentan en tu casa nada más dar a luz te venga bien o no. Hay visitas que cuando vienen se encargan de la comida para que tu puedas dedicarte a otras cosas (¡gracias papá por todas esas comidas tan ricas!), y hay visitas que vienen a comer "a mesa puesta". Hay visitas que cuando vienen se ofrecen a ayudarte con lo que necesites y hay visitas que te dicen: "te veo tan bien que no parece que hayas parido hace 3 días. Anda, trae al bebé que le cojo para que puedas recoger la casa y hacer los cafés". Hay visitas que te devuelven la confianza al recordarte "las madres sois plenamente capaces de criar. Tan sólo necesitas escuchar a tu bebé y dejarte guiar. Debes confiar en ti y tu instinto". Y hay visitas que te cuestionan todo con comentarios como "¿otra vez en brazos? Eso es que te manipula así que más vale que aprendas a educarle bien". 

En muchas ocasiones me pregunto dónde habrá quedado el concepto de tribu. Ese en el que las mujeres ayudaban y arropaban a la madre en todo para que ésta se pudiese centrar en su hijo. Ahora, en cambio, vivimos en una sociedad más individualista con unas costumbre muy diferentes y que no siempre son las más idóneas.  Porque como dice el proverbio africano "Para criar a un hijo hace falta una tribu entera".

parto, embarazo, crianza

6 comentarios:

  1. Gracias Patricia por este estupendo post y a Almudena y su Doula por tan buena recomendación.

    Es una buenísima reflexión, espero poder aplicarla el día en que tenga mi segundo hijo! :-)

    Es cierto que algunas recomendaciones de mis amigas cuando me quedaba poco para dar a luz eran: "haz una compra grande de bebidas, latas y snacks para atender a todas las visitas que vendrán".. ¿Por qué nos complicamos tanto la vida? ¿Por qué estas imposiciones sociales?

    De las cosas que mejor recuerdo de esos primeros días de caos, sueño, alegría y desorden hormonal fue por ejemplo la opinión de mi gran amigo Óscar que explicó a mis otros amigos compañeros de curri que ir a conocer a los bebés al Hospital no era la mejor idea, que había que respetar el descanso y la intimidad de la familia y que ya habría mucho tiempo.. En ese momento me sorprendió porque no estamos acostumbrados a respetar el purperio, cierto es.

    Recuerdo horriblemente la imagen de una persona muy cercana de la familia que vino y se pasó 2 horitas sentado en el sofá de la habitación del hospital con escuchando un partido de fútbol con unos auriculares... Sobre esto no tengo ni comentarios.

    También recuerdo y recordaré todas las comidas que me trajo mi suegra día tras día cuando estábamos ya en casa, las ollas de pote gallego de mi madre.. mmm.. me llenaban de energía y me quitaban mucho trabajo y preocupaciones.. se merecen un monumento!

    Tomaré nota para cuando vaya a conocer a los bebés de todas las personas que quiero!! Sustituyamos las cajitas de bombones por guisos caseros cocinados con amor!!

    Menos "lacitos" y más ayudar de verdad, que ir "pa na" es tontería!

    Miriam

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    1. Si es verdad que hay de todo y siempre es más fácil saber lo que hacer cuando ya hemos pasado por ello. Así que difundamos este mensaje entre todas las mujeres para que vean que no están solas!

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  2. Gracias Patricia por el post. Supongo que muchos sabéis que es una doula, pero otros quizá no, es una mujer que te acompaña durante el embarazo, parto y postparto. Y te acompaña, en el sentido más amplio de la palabra, no solo con su presencia sino con su comprensión y sabiduría. Antiguamente el papel de doula estaba representado por las mujeres cercanas (el clan, la tribu), pero con el tiempo hemos perdido esa sabiduría que toda madre lleva dentro, escrito en su código genético y que la sociedad acalla con teorías baratas.

    Pues bien, las doulas nos ayudan a sacar la madre perfecta que está dentro de nosotros y de nadie más.

    Mi doula, Ana Cordero (delunasylaberintos.wordpress.com), me enseñó entre muchas otras cosas a respetarme y respetar a mi hijo en los momentos más importantes dentro de nuestra relación.

    Por eso, recordad cuando alguien tenga un bebé a vuestro alrededor, que debéis respetar su puerperio, que el mejor regalo que le podemos hacer a la familia es facilitarle las cosas para que se conozcan y se amen. No esos peluches enormes, ni esos juguetes ruidosos, el mejor de todos unas buenas cazuelas con comidas, si hay confianza una pasadita al polvo de la casa, poner una lavadora, planchar un poco, eso, solo lo hace alguien que sabe de verdad lo que es la maternidad y el puerperio.

    Porque nuestro bebé solo nace una vez y esos momentos son únicos y necesitamos vivirlos en plenitud.

    Almudena

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    1. Gracias a ti por aquel comentario que me inspiro. Y es cierto, nuestro bebé sólo nace una vez y esos momentos son únicos. Un beso!

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  3. Me encanta este post, solo echo de menos un tipo de visitas, las que llegan y nunca se van!!! Por el resto 100% de acuerdo. Y por otro lado, decir que hay algunas visitas que son de agradecer, las que cuando el niñ@ ya tiene más de tres años, se lo llevan al parque toda la tarde y tú puedes dedicarte algo de tiempo para ti, que se echa de menos. Hasta entonces que vengan a echar una mano a la madre con tareas que no son el niño, que con las ganas que una tiene de achucharlo después de 9 largos meses de espera lo que menos quiere una es que se lo arranquen de los brazos con consejos de crianza y métodos varios para dormirles y no malacostumbrarlos!!!! ;)

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    1. Supongo que no sufrí ese tipo de visitas interminables y por eso no vinieron a mi mente al escribir el post, pero desde luego que existen.
      Y qué razón tienes! Qué más ganas que nosotras de achucharlos no tiene nadie y parece que tienes que pelear para mecerlo un rato. Besos

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