jueves, 11 de junio de 2015

Celos entre hermanos y opinólogos

Cuando estaba embarazada de Adriana, Javier tan sólo tenía 15 meses pero poco a poco iba captando que yo tenía más tripa y que ahí había un bebé. He de reconocer que Javier siempre ha destacado por ser muy observador y enterarse de todo a la primera (y no lo digo sólo yo por ser su madre ehh). Por eso hay que tener especial cuidado ya que algunas frases a las que otro niño no les prestaría atención, él las absorbía al momento pese a su corta edad. Por mucho que las hicieran con intento disimulado o susurrando.... Que los niños son niños, pero no sordos ni tontos.

Así que si en el primer embarazo me cansé de escuchar historias tremendísimas del parto de la vecina de la amiga de la cuñada que fíjate tú todo lo que le paso porque un parto es peligrosísimo (no hay nada mejor que dar la enhorabuena a una embarazada que con una truculenta historia de miedo). Cuando me quedé embarazada de Adriana el foco de atención paso a ser los celos que iba a tener Javier. Y es que hoy día ser opinólogo sale muy barato.

Esa mirada que lo dice todo...

Cada frase de "ahora será el príncipe destronado" o "prepárate que ahora vendrán los celos" eran siempre respondidas de forma educada pero tajante que no diese pie a continuar por ese camino. En ocasiones pude parecer seca pero no iba a permitir que incluso antes de que hubiese nacido la niña ya estuvieran metiendo en la cabeza a Javier sobre qué debía sentir hacia su hermana.

También están las frases de "que bien ahora tendrás una hermana con la que jugar" y nada más lejos de la realidad. Si les creamos esas falsas ilusiones a nuestros hijos, cuando nazca su hermano verán que les hemos engañado; ese hermano no sólo no va a poder jugar al nacer, sino que encima lo único que hace es tomar teta, dormir, cagar y llorar. Y eso NO es divertido así que, que nazca un hermano no es el sueño dorado de un niño (o aún bebé) de 2 años. Por ello debemos dejar de crearles falsas expectativas, que lógicamente conllevan al batacazo y desencanto cuando descubren la realidad. Y por lo tanto, a su posible rechazo.

Una vez nació Adriana la cosa no sólo se calmó, sino que muy a mi pesar hasta el cartero se veía en la necesidad imperiosa de conocer si mi hijo tenía celos. Y digo yo... ¡ni que nuestra vida ni los sentimientos de mi hijo tuvieran que ser de dominio público! Pero es que nadie ni siquiera se esperaba a preguntar discretamente cuando estuviera sola, noooooo... Mejor con él delante, que se entere bien de que sus sentimientos más profundos que aún está aprendiendo a gestionar son la comidilla de cualquier desconocido.

Han pasado 2 años y medio desde que nació Adriana y puedo decir que no, Javier NO tuvo celos de su hermana. A quienes me preguntaban con escepticismo (parece que no puede haber hermanos que no se tengan celos), les contesto que mis hijos son un gran equipo, y como equipo tienen sus más y sus menos, pero no han pasado por los celos ni por otros sentimientos parecidos. Juntos aprenden a jugar, a negociar, por supuesto también a discutir, a reconciliarse, a intercambiar, a aliarse contra mí, en definitiva: juntos crecen. 

Y esto, es mucho por el carácter que tienen por supuesto, pero también por la actitud que hay en el entorno. En casa no existen las comparaciones ni tampoco fomentamos las competiciones. Si quieren algo no necesitan competir entre sí, sino que buscarán soluciones para que juntos lleguen a conseguir su objetivo.

No digo que los celos sean malos ni buenos, ni que todos los hermanos tengan que atender a los mismos patrones en su relación, dependerán de mil circunstancias que a veces podemos propiciar (como el ambiente familiar) y otras no (como el carácter de los niños). Pero lo que no entiendo es el interés generalizado que tienen muchos desconocidos en descubrir la relación que existe entre los hermanos.

Porque... ¿y si se tuviesen celos? ¿Es realmente imprescindible sacar el tema delante de los niños? ¿Hace falta exponer y difundir sus sentimientos como si fuesen invisibles delante de ellos? Y si dices cómo yo, que no se tienen celos, pues encima se ofendían y sentenciaban "uyyy pues ya los tendrá,  ya los tendrá, que es imposible que no tengan celos".

Así que tras 2 años y medio espero haber cerrado esta etapa... o no ¡quién sabe!

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