jueves, 12 de noviembre de 2015

El cesto de los tesoros

Muchos de vosotros os habréis fijado en la atracción que tienen los bebés ante ciertos objetos cotidianos en lugar del supermegajuego colorido que con toda la ilusión le comprasteis hace nada. O no os resultará raro ver cómo un niño pasa olímpicamente de un juguete nuevo mientras se puede tirar hoooooras y hooooras con el envoltorio de papel o la caja ¿verdad? 

El secreto de que esta actividad atraiga tantísimo a los bebés entre 6 y 12 meses es que con los objetos cotidianos pueden aprender muchas más cosas de las que nos pensamos, y les aporta mucha más información que un juguete sofisticado. Por eso, a esta edad, os recomendamos que en lugar de volveros locos con miles de juguetes, les preparéis el Cesto de los Tesoros.

cesto de los tesoros

¿Y en qué consiste? Debes buscar un cesto en el que guardar objetos cotidianos, de diferentes texturas, tamaños, colores, etc... que le den la oportunidad de descubrir a través de sus sentidos las características de cada uno de ellos.

Por ejemplo podemos introducir: trozos de diferentes tipos de tela (algodón, lana, fieltro), cuchara de madera, tupper de plástico, elementos naturales (hojas, conchas de mar, piñas, piedras grandes...), esponja, huevera de cartón, pelota, llaveros, peonza, abanico, maracas, rollos de cartón, cepillo, cuerda, rulos de pelo, colador, pompones de lana, brocha... Vamos, que aquí tienes algunas ideas pero seguro que si vas recorriendo tu casa puedes encontrar muchos otros objetos que le resultarán muy interesantes. 

Lo que tienes que tener claro es que sean cosas que no tengan lados cortantes o punzantes con los que se pueda dañar, que estén lavados sobre todo si son cosas que hemos cogido del medio natural y que sean suficientemente grandes para que no haya peligro de tragárselos.

Una vez tengamos preparado nuestro cesto, se lo presentamos al bebé en el suelo, sobre una alfombra donde pueda investigar y experimentar él solo. El adulto debe limitarse a observar y comprobar que el niño no se haga daño con ninguno de los objetos que hemos seleccionado. Por mucho que nos cueste, no debemos interferir en su juego y aprendizaje, tenemos que dejarle que sea él mismo quien lleve las riendas de la actividad.

Con el cesto de los tesoros los niños tienen la posibilidad de....
- Decidir qué quieren coger: no dependen de lo que les damos los adultos como juguete en cada momento, ellos eligen qué quieren y comienzan a descubrir sus preferencias.
- Experimentar, explorar e investigar a su ritmo.
- Desarrollar su percepción sensorial a través de las características de cada elemento: peso, tamaño, tacto, sonido, sabor...
- Ejercitar su motricidad gruesa y fina, y la coordinación ojo-mano.
- Estimular la atención y concentración.

A partir del año, cuando comienzan a andar, este juego empieza a perder interés y podemos pasar a lo que llamamos el Juego Heurístico, que te contaré en el próximo post.

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