lunes, 12 de diciembre de 2016

El bote de las buenas noticias

En las ocasiones en las que las prisas, los agobios y el estrés nos superan, tenemos la sensación de que la negatividad nos invade. Sólo somos capaces de recordar eso malo que nos ha pasado o que nuestra semana ha sido una mierda. Ese momento en el que te dices "me meto en la cama y no me levanto hasta mañana". Porque aunque nos pasen a lo largo del día cosas buenas y no tan buenas, estas últimas parece que lucen con más intensidad y entramos en un bucle de pesimismo.

Para eso os enseño nuestra última actividad: el bote de las cosas buenas o de las buenas noticias.


tarro de las bunas noticias menuda tribu

Consiste en un bote de cristal (o cualquier otro formato) que decoramos como más os guste. Estará en un lugar accesible para todos, junto unas hojas y bolígrafo. Se trata de que cada vez que a alguno de la familia nos suceda algo bueno o nos sintamos bien con algo/alguien, debemos apuntarlo (o nos lo dictan y lo apuntamos si los peques aún no saben escribir) y lo introducimos en el bote. Al final del tiempo que hayamos estimado se abre el bote y leemos esas frases, anécdotas o situaciones divertidas que os harán sacar una sonrisa y devolveros un poco de aquel bonito recuerdo.

Se puede abrir por semanas, meses o incluso años, depende del objetivo que tengas y de la edad de los niños:

Por ejemplo ahora que estamos en fechas navideñas y de reencuentro, puede ser una gran idea (sobre todo para los adultos) ponerlo en práctica con el comienzo del año e ir metiendo esos recuerdos hasta la Nochevieja próxima, momento en el que disfrutaréis de lo lindo rememorando todos esas cosas buenas que os han sucedido durante este año.

En cambio Javier y Adriana aún son pequeños para hacerlo por años porque se les olvidaría escribir las cosas que les gustan y periodos tan largos es demasiado para ellos. En casa lo hacemos cada 15 días más o menos cuando nos vamos acordando. Además nuestro propósito es otro: reforzar los buenos hábitos de mis hijos. Por eso en casa es una actividad cotidiana que no solo nos ayuda a recordar los buenos momentos sino que también nos ayuda a reconocer, tomar consciencia y fomentar ciertas conductas en los más pequeños. Y ellos cuando se identifican al leer algunas de estas hojas, se sienten con una mayor motivación para continuar en esa linea.

Lo que no me esperaba es que esta actividad me devolviese lo mismo. Cuando leo algunos de los recuerdos que escriben ellos me doy cuenta de cuáles son las cosas que más les gustan de mí (y que yo no me había ni percatado) o cómo se sintieron en un momento determinado. Eso también me ha dado más de una lección y me ha hecho reflexionar sobre algunas de mis costumbres. Ahora tengo otros aspectos en cuenta a la hora de tomar decisiones o de actuar en algunas circunstancias. Podríamos decir que es enriquecedor en ambas direcciones y por lo tanto no debería faltar en ninguna casa.


Aquí os pongo unos ejemplos de los tarros de cristal que hemos decorado en casa (Tranquilos, no todos son botes de las buenas noticias, hay de otros tipos con diferente finalidad, pero ya os contaré en otro post qué son y su propósito). Lo que sí os recomiendo es involucrar a los hijos en la elaboración y decoración del frasco. Eso les ayudará a sentirse parte del proyecto y lo cogerán con más ganas.

¿Qué te parece la idea? Si te ha gustado ponte ya a buscar tu bote y no olvides compartirlo para que todos puedan tener su bote de las cosas buenas.

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